Inglés con confianza: altas expectativas, poca presión
En Montessori Córdoba International School, el inglés forma parte de la vida cotidiana. Los alumnos y alumnas lo escuchan en las clases, en los cuentos, en las canciones, en las rutinas, en los proyectos, en las presentaciones y en las conversaciones diarias con las personas adultas. Utilizamos el inglés de forma intencionada y reflexiva.
Cuando las familias preguntan si el alumnado debe hablar inglés en todo momento, la respuesta es que no. No exigimos que se utilice el inglés en todo momento y nunca corregimos a nadie delante de las demás personas por usar el español u otro idioma. Por ejemplo, si un niño o una niña hace una pregunta en español durante una clase, la guía escucha, la repite al grupo en inglés y responde en inglés para que todas las personas se sientan incluidas. Más tarde, la guía puede invitar a ese niño o niña a intentar decirlo en inglés si se siente preparado o preparada, pero siempre de una manera que le anime. Acompañamos al alumnado en el desarrollo de la confianza paso a paso.
Esto no significa que el inglés sea algo secundario. Hemos dedicado tiempo a estudiar cómo se adquiere una lengua adicional en la infancia, ya sea en el aula, investigando o escribiendo la Guía de campo: Creación de programas de primaria bilingües. Nuestro enfoque se basa en la evidencia, no solo en la tradición ni en una norma de uso exclusivo del inglés. Nos centramos en lo que realmente ayuda al alumnado a convertirse, con el tiempo, en usuarios y usuarias seguros del inglés.
En resumen, aunque animamos y esperamos que el alumnado progrese en inglés, creemos que una orientación de apoyo, y no la presión, conduce a un progreso real.
La comprensión es lo primero
Cuando un niño o una niña empieza a aprender un nuevo idioma, los primeros signos de progreso suelen ser discretos y sutiles. Puede seguir una rutina en inglés, entender una lección, responder con un gesto, reírse en el momento adecuado durante un cuento, unirse a una estrofa repetida de una canción o elegir un material presentado en inglés.
Para las personas adultas que esperan oír frases completas, puede parecer que no está pasando gran cosa. Pero bajo la superficie ocurren muchas cosas. El alumnado muestra progresos en pequeños detalles, como seguir instrucciones en inglés, terminar tareas tras una explicación, responder con acciones o expresiones o entender chistes. Estas señales indican que su comprensión está creciendo, incluso antes de que empiece a hablar.
Investigadores como Stephen Krashen llevan mucho tiempo señalando que el habla suele desarrollarse después de la escucha y la comprensión, incluso en condiciones de aprendizaje muy favorables, y describen un «período de silencio» en el que quien aprende construye comprensión antes de producir el idioma.
Observamos este patrón en la escuela. Algunos niños y niñas empiezan a usar el inglés rápidamente, mientras que otros necesitan más tiempo para observarlo, escucharlo y asimilarlo. Esto no significa que uno esté aprendiendo y otro no. Simplemente significa que se encuentran en distintos puntos del proceso.
Por qué la presión puede cerrar la puerta
Hablar un nuevo idioma puede hacer que se sienta expuesta. Tiene que utilizar sonidos desconocidos, buscar las palabras adecuadas, aceptar los errores y comunicarse con menos recursos que en su lengua materna.
Si cada momento se siente como un examen, el alumnado se vuelve cauteloso en lugar de ganar fluidez. La idea del «filtro afectivo» de Krashen explica que la ansiedad y la falta de confianza pueden bloquear el aprendizaje de idiomas y destaca que obligar a hablar demasiado pronto puede resultar muy estresante para niños y niñas.
No utilizamos frases como «Dilo en inglés». A veces, una guía anima con delicadeza a un niño o una niña a probar una palabra o una frase en inglés, pero prestamos mucha atención a sus sentimientos y a su momento de preparación. Nuestro objetivo es mantener altas expectativas sin dejar de cuidar la seguridad emocional.
Queremos que el inglés resulte útil, familiar y seguro, para que el alumnado esté dispuesto a arriesgarse e intentarlo, aunque cometa errores.
Se sigue esperando que se use el inglés
No forzar el inglés no significa dejarlo al azar. Estar relajadas no quiere decir que no planifiquemos con cuidado.
En nuestras aulas, el equipo adulto modela el inglés mediante gestos, objetos, imágenes, repetición, cuentos, canciones, actividades de vocabulario, materiales Montessori y situaciones de la vida real. El alumnado utiliza el inglés para nombrar objetos, clasificar, investigar, leer, escribir, pedir ayuda, preparar presentaciones, trabajar en grupo y compartir lo que aprende.
El idioma no se aprende solo memorizando palabras. Las investigaciones demuestran que las habilidades lingüísticas se desarrollan cuando están vinculadas a la acción, la interacción y las experiencias significativas.
Fomentamos y esperamos el uso del inglés mediante una planificación cuidadosa, el ejemplo, la observación y la evaluación, en vez de imponer reglas estrictas.
Un programa bilingüe bien pensado es diferente
Algunos centros tienen una política lingüística sencilla: el personal adulto habla inglés y el alumnado también debe hacerlo. Esto puede parecer claro y dar una buena impresión desde fuera.
Pero un programa bilingüe necesita algo más que una simple regla sobre qué idioma usar. Requiere comprender cómo se aprende en la infancia, formas de observar el progreso, planes para el alumnado en diferentes etapas y un respeto genuino por los sentimientos que conlleva aprender un nuevo idioma.
Nuestro trabajo en la Guía de Campo ha sido importante en este sentido. Escribir e investigar sobre la práctica bilingüe en primaria nos ha impulsado a plantear mejores preguntas: ¿cómo se percibe el progreso real antes de que aparezca el habla? ¿Cómo pasa el alumnado de escuchar a hablar? ¿Cómo afecta la identidad a la elección del idioma? ¿Cuándo ayuda la corrección y cuándo frena? ¿Cómo puede el entorno Montessori hacer que el inglés sea significativo en lugar de ser solo obligatorio?
Estas preguntas guían nuestro trabajo diario. Nuestro objetivo no es solo mostrar que el inglés está presente, sino también crear las condiciones adecuadas para que el aprendizaje sea duradero.
La infancia utiliza los idiomas de forma humana
Los niños y niñas no eligen los idiomas al azar. Elige qué idioma usar según tus relaciones, tu confianza, tus hábitos, el juego, tu identidad y lo que necesitas en cada momento.
Un niño o una niña puede hablar inglés con una guía y hablar español con una amiga o un amigo. Puede entender una lección en inglés, pero responder en español. Puede usar el inglés durante una presentación y luego cambiar a otro idioma mientras juega. Algunas niñas y algunos niños hablan inglés en la escuela antes que en casa, mientras que otros lo hacen al revés.
Las investigaciones sobre la infancia multilingüe muestran que la dominancia lingüística varía con el tiempo, según la situación y con quien se esté, y que las habilidades pueden repartirse entre los idiomas, con puntos fuertes que se manifiestan en distintos ámbitos.
Por ello, no juzgamos el desarrollo bilingüe de un niño o una niña solo preguntando: «¿Habla inglés?». Una pregunta mejor es: «¿Cómo está creciendo esta persona como comunicadora en diferentes situaciones y en ambos idiomas?». Valoramos y apoyamos el español, así como cualquier otra lengua familiar que el alumnado traiga a la escuela. Mantener y desarrollar estas lenguas es importante; una base sólida en la lengua de casa respalda la identidad, el aprendizaje y el crecimiento en nuevos idiomas. Queremos que los alumnos y alumnas se sientan orgullosos y seguros como comunicadores multilingües, capaces de expresarse plenamente y con confianza tanto en inglés como en español.
La importancia del enfoque Montessori
En la educación Montessori, nos enfocamos en brindar al/la alumno/a la oportunidad de elegir y tomar decisiones. No la vemos como un recipiente vacío que hay que llenar. Al contrario, participa activamente en su propio desarrollo.
El lenguaje forma parte de esa capacidad de actuar. Las investigaciones sobre la autonomía en el aprendizaje de idiomas describen cómo el alumnado planifica, supervisa y evalúa su propio aprendizaje. David Little destaca que la primera lengua de una persona sustenta el pensamiento, la identidad y el desarrollo de un nuevo idioma.
Esto coincide con lo que hacemos en nuestras aulas Montessori. Guiamos al alumnado hacia el inglés, le damos las palabras que necesita y le animamos. Celebramos su esfuerzo y nunca avergonzamos a nadie por usar el español u otra lengua familiar.
A menudo, la mejor respuesta de una persona adulta no es «No, en inglés», sino «Sí, te entiendo. En inglés, podrías decir…». Esto ofrece una forma de entrar en el inglés sin poner fin a la conversación.
Cómo sabemos que se está produciendo progreso
Las familias a veces preguntan, con toda razón: «Si no exigís que se utilice el inglés todo el tiempo, ¿cómo sabéis que el alumnado está progresando?». Si en algún momento tienen dudas o inquietudes sobre el desarrollo del inglés de su hija o su hijo, pueden comunicarse con la guía de aula o con la dirección del centro. Estamos siempre disponibles para conversar y acompañar a las familias en este proceso.
El profesorado observa y registra el progreso cada día. El equipo guía se fija en cómo el alumnado utiliza y comprende el inglés en clase, por ejemplo, cuando sigue instrucciones, comparte ideas, responde a los cuentos, interactúa con sus compañeros y compañeras o prueba nuevas palabras. Utilizamos notas, listas de verificación y evaluaciones lingüísticas para dar seguimiento a estos procesos.
Buscamos indicios de que un niño o una niña comprende el lenguaje de la clase y sigue las instrucciones. También observamos si responde a los cuentos, reconoce vocabulario, se une a canciones o frases repetidas, elige materiales en inglés, lee, escribe, usa el inglés con personas adultas, prueba una palabra con una amiga o un amigo, o empieza a usar el inglés por su cuenta en momentos significativos.
El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) también adopta esta visión más amplia, describiendo la lengua a través de modos de comunicación como la recepción, la producción, la interacción y la mediación, y utilizando descriptores de «competencias» en lugar de centrarse solo en la precisión aislada.
En resumen, seguimos de cerca el aprendizaje del inglés, evaluamos los avances y apoyamos al alumnado en su progreso.
Qué pueden hacer las familias en casa
En casa, una de las mejores formas de ayudar es exponer a sus hijas e hijos al inglés de manera divertida y relajada.
Pueden leer un libro favorito en inglés, escuchar canciones, ver una película que ya conozcan pero en inglés, jugar juntas a un juego sencillo o dejar que les enseñen una palabra del colegio. Aunque no puedan viajar ni reunirse con amistades de habla inglesa, hay muchas formas sencillas de incorporar el inglés a la vida familiar. Por ejemplo, pueden buscar cuentos o canciones gratuitos en Internet, etiquetar algunos objetos de la casa en inglés, ayudar a escribir una lista de la compra con algunas palabras en inglés, hacer dibujos o manualidades y nombrarlos en inglés, o turnarse para describir objetos en inglés durante las rutinas diarias. Si no se sienten cómodas con el inglés, pueden elegir libros con muchas imágenes, ver vídeos o cuentos sencillos con sus hijas e hijos o aprender juntas nuevas palabras y frases. Lo más importante es que compartir estos momentos en familia ayuda al niño o a la niña a disfrutar del inglés. Los pequeños momentos significativos en los que se escucha, se utiliza y se disfruta del inglés cada día pueden marcar una gran diferencia.
Las investigaciones sobre el desarrollo bilingüe muestran que tanto la cantidad como la calidad de la exposición son importantes. Los niños y niñas aprenden más palabras y estructuras del idioma que escuchan con mayor frecuencia, especialmente cuando la exposición incluye interacción real con diferentes hablantes.
Una regla sencilla en casa es invitar a usar el inglés, sin ponerlo a prueba. En lugar de decir: «Dilo en inglés», pueden preguntar: «¿Me puedes enseñar una palabra en inglés que hayas aprendido en el colegio?», «¿Escuchamos la versión en inglés?» o «Me pregunto cómo dirá eso tu guía en inglés». Estos pequeños cambios ayudan a que el inglés se asocie con la curiosidad y las relaciones, y no solo con el rendimiento.
Conclusión
Nuestro objetivo es que nuestros alumnos y alumnas se conviertan en usuarios seguros y competentes del inglés, no solo en la conversación, sino también en la lectura, la escritura, la comprensión y el estudio de diferentes materias y situaciones.
Por eso nuestro enfoque es ambicioso y reflexivo. Nos aseguramos de que el inglés esté presente, sea significativo, comprensible, social y bien respaldado. Evitamos las reglas estrictas y la presión porque la confianza, la comprensión, la identidad y la preparación son fundamentales para un aprendizaje real.
Al finalizar la escuela primaria, la mayoría del alumnado puede comprender y comunicarse con confianza en inglés en una amplia variedad de situaciones del aula. Es capaz de expresar ideas, participar en debates, leer libros y textos y escribir historias, descripciones o informes a un nivel adecuado para su edad. De forma sencilla, esperamos que, al graduarse, pueda comprender instrucciones, expresar opiniones y necesidades, participar en conversaciones y comprender textos adecuados para estudiantes de primaria. Aunque el recorrido de cada niño o niña es diferente, la mayoría alcanza un nivel en el que participa activamente en inglés durante las clases, los proyectos y las interacciones diarias con personas adultas y con sus iguales, sin darle mucha importancia. Entonces puede elegir cursar la educación secundaria en inglés o en español.
El objetivo no es solo hablar, sino participar plenamente en el aprendizaje y el estudio del inglés. El proceso es constante, con práctica y apoyo, sin presiones.


